Una fuerte incongruencia atraviesa mi abismo y me sujeta hasta cruzar, en la otra orilla después de una amenaza de muerte me esperan las flores con su primavera. de la tierra que dejo veo tantos rostros conocidos, presos por la multitud, tristes, sacados de sus cuevas para ser exhibidos como fenómenos a cambio de pan, cebollas y agua.
Los vi tristes y pensé desde este abismo que adoro volar, aunque debajo de mis pies este el precipicio, quise como nunca hablarles de correr, de huir, de luchar, de crear más que vivir.
Recorrí una a una las celdas con sus carceleros, en donde vi colgados en las paredes los sueños y locuras de cada uno de los que como yo escogieron el camino difícil de vivir de las emociones, vi las ventanas posadas en bases límpidas, blancas, impecables, armadas bajo un criterio excesivamente intelectual, tan lejano al arte del artista, tan cercano al dinero.
Hoy se que no me equivoque, que no me gustan los barrotes de la estética, ni los horarios de los colores complementarios, ni los regímenes de los conceptos de los estudiosos con lentes de sombra aprendidas en la academia.
Nadie puede enseñarte a amar, nadie puede enseñarte a crear, nadie puede medirte ni decirte tu valor, la elegancia nada tiene que ver con la pasión, la excelencia nada tienppe que ver con la vida, porque a la final del día todos nos desnudamos y nos metemos en el agua para limpiarnos del día y enfrentarnos a los sueños desnudos y limpios.
Tuve miedo…. mucho y solo mi certeza de conocer lo que soy me sirvo de espada. El arte, la vida, el mundo tiene que cambiar………. Crucemos todo el abismo, salgamos de la cárcel del camino marcado y poblemos el mundo con nuestros colores y sueños, sin mediadores, sin intelectuales, sin académicos ni bases ni paredes blancas como laboratorios.
Démosle al mundo el sosiego de saber que es en el alma donde están todas las respuestas porque nosotros sabemos que esa es la única verdad.

